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Aspirina�: la triple A

  La verdad
9.noviembre.2000

El �cido acetilsalic�lico protege frente al infarto con dosis muy peque�as administradas diariamente En el conjunto del acervo m�dico-farmacol�gico existen una serie de elementos que son aut�nticos hitos en el desarrollo de los conocimientos y de las aplicaciones de �stos; tanto es as� que algunos alcanzan la categor�a de mitos. La penicilina, el pulm�n artificial, los rayos X o la Aspirina son alguno de ellos. Lo que diferencia de forma espec�fica a este �ltimo medicamento es, por un lado, su pervivencia ante el paso del tiempo como una excelente herramienta terap�utica para aquellos s�ntomas, el dolor, la fiebre o la inflamaci�n, ante los cuales fue inicialmente empleada, as� como el descubrimiento de nuevas utilidades terap�uticas que le han hecho mantener su papel en el tiempo contempor�neo. Su relativo poco coste, junto con la introducci�n en el vocabulario popular la ha convertido en uno de los pocos medicamentos con un nombre comercial que puede ser utilizado casi a la par que su principio activo. La literatura recoge incluso numerosas referencias al t�rmino Aspirina, que se convierte as� en un s�mbolo del siglo. Afirmaba Ram�n G�mez de la Serna en una de sus greguer�as que “la luna es la pastilla de Aspirina que de vez en cuando se toma el terr�queo para sus terribles dolores de cabeza, y que cuando aparece por la ma�ana es que no pudo disolverla”. Citas literarias aparte, la Aspirina tiene b�sicamente una acci�n antiinflamatoria, antit�rmica y analg�sica (AAA) y como principio activo tiene al �cido acetilsalic�lico; este elemento recibe el nombre a partir de la familia de las plantas de la cual procede, la spiranea ulmaria, aunque tambi�n se obtiene de otra como el sauce blanco de salix alba. Durante la segunda mitad del siglo XIX se logra sintetizar en laboratorio el �cido acetilsalic�lico, y finalmente, hacia el a�o 1899, la empresa qu�mica alemana Bayer inicia la producci�n industrial del �cido acetilsalic�lico bajo el nombre de Aspirin, sin la �ltima letra que el paso del tiempo le adicion� en espa�ol. Posteriormente el �cido acetilsalic�lico bajo otras denominaciones comerciales ha sido sintetizado por otros laboratorios. Quiz� sea el principio activo y el medicamento m�s empleado en el mundo; b�sicamente se ha utilizado frente al dolor en cuadros dolorosos de diversa etiolog�a, aunque la indicaci�n m�s frecuente ha sido frente al dolor de cabeza. El dolor se produce como consecuencia de la estimulaci�n de una terminaci�n nerviosa por efecto de un proceso patol�gico o de infecciones, quemaduras o heridas que interact�an con la terminaci�n nerviosa. La consecuencia de esa lesi�n del tejido es la liberaci�n de una serie de sustancias entre las que destacan la histamina, la serotonina o las prostaglandinas. Estas �ltimas sobre todo est�n muy relacionadas con la potenciaci�n de la sensaci�n dolorosa; el �cido acetilsalic�lico act�a inhibiendo la s�ntesis de las prostaglandinas en los tejidos ya que bloquea un enzima, llamado ciclooxigenasa, necesario para su producci�n; de esa manera evita el dolor. Como esa actuaci�n se realiza a nivel de los tejidos perif�ricos, la acci�n analg�sica del �cido acetilsalic�lico se denomina perif�rica o no central. El efecto antiinflamatorio consiste en una reducci�n de los s�ntomas de rubor, calor, impotencia funcional, y se consigue mediante la inhibici�n de muchas de las sustancias que intervienen en el proceso inflamatorio, as� como por la estabilizaci�n de las membranas de os vasos sangu�neos capilares implicados en la inflamaci�n. El beneficio antit�rmico o antipir�tico de la Aspirina frente a la fiebre est� basado tambi�n en la intervenci�n sobre las prostaglandinas, pero puede ser considerado un efecto a nivel central sobre la regulaci�n de la temperatura corporal. Hasta aqu� estaban considerados los efectos cl�sicos del �cido acetilsalic�lico, sin embargo, hoy est� demostrado que act�an tambi�n inhibiendo la agregaci�n plaquetaria evitando la formaci�n de trombos o agrupaciones b�sicamente de plaquetas en el interior de los vasos sangu�neos, actuando como prevenci�n frente a la isquemia card�aca y, a largo plazo, frente al infarto de miocardio y accidentes cerebrovasculares en general ya que evita que los trombos bloqueen los vasos sangu�neos produciendo isquemia. Si bien el empleo de �cido acetilsalic�lico en la prevenci�n primaria todav�a sigue siendo controvertido, no lo es en la profilaxis secundaria del infarto de miocardio, es decir de aquellas personas que ya han sufrido un primer ataque card�aco. El �cido acetilsalic�lico en estos casos protege frente a un nuevo infarto de miocardio con dosis muy peque�as administradas diariamente. El �cido acetilsalic�lico sigue siendo una gran caja de sorpresas y se siguen estudiando aplicaciones en la preeclamsia de la embarazada (hipertensi�n arterial maternal), en inmunolog�a, etc. El consumo de �cido acetilsalic�lico no est� exento de contraindicaciones o efectos secundarios, entre los que destaca a la �lcera gastroduodenal, trastornos de la coagulaci�n, alergia a los salicilatos, alteraciones renales, s�ndrome de Reye en ni�os, etc. El �cido acetilsalic�lico, la Aspirina, es, ha sido y sigue siendo un magn�fico instrumento terap�utico desde su sencillez y bajo coste.

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